Esta noche estoy algo desencajada… Mañana a las 8h de la mañana Rihanata, la directora de la maternelle, tenía hora en el hospital de campaña oftalmológico de Emsimision que estará todavía funcionando hasta el jueves, para que Antonio le operara de cataratas. Me ha llamado hace un rato para decirme que su marido mañana debe viajar y que no l
e deja operarse. Como no daba crédito a lo que estaba entendiendo, le he pedido si por favor podía llamar a Sylvie, la encargada del proyecto de microcréditos, que habla perfectamente español, para explicárselo. Ha pasado un rato y he llamado a Sylvie que me ha confirmado lo que había entendido. Le he pedido que por favor llamara a Rihanata de nuevo para decirle que si había alguna manera de que la pudiéramos ayudar a que su marido cambiara de opinión cualquier cosa que se le ocurriera, pero no ha habido suerte, así que he llamado a Rihanata para decirle que no se preocupara que encontraríamos la manera de solucionarlo. Posteriormente recibo un mensaje de Sylvie que dice “María, es difícil de entender pero aquí la mujer no puede hacer nada sin el permiso de su marido”… Gracias a Dios en Emsimisión conocen a un buen oftalmólogo aquí y hablaré con Antonio para que me de sus datos, a ver cómo podemos hacerlo para que atienda a Rihanata cuando su marido la deje…
Deciros que hoy he vuelto a comprobar que soy una gran afortunada y que tengo una constitución de hierro! A la hora punta de sol, las 12h, a pocos metros de salir de casa y de camino al centro donde había quedado para comer con Marta, la española casada con Moumi, un burkinabé, la moto ha hecho “plof, plof, plof” y se ha parado. Tenía gasolina y aceite y como últimamente le cuesta mucho arrancar y se ahoga estando en marcha he pensado que tendría un problema gordo. Me pongo a caminar en busca de un mecánico, y a los 10 minutos andando pelín desesperada ya y sudando lo que no está en los escritos, se me acerca un señor y me pregunta si necesito ayuda. Le digo que estoy buscando un mecánico y me pregunta cuál es el problema, se lo explico, se monta en la moto, le da unas cuantas patadas y arranca, sonríe y me dice “pas de probleme”. Me subo y después de avanzar unos metros, de nuevo “plof, plof, plof”… Me bajo, y vuelvo a arrastrar la moto otro buen rato en busca del mecánico (¿dónde están cuando los necesitas?). Encuentro a uno que la mira por arriba y por abajo y me dice que no sabe qué puede ser, que el más bien arregla pinchazos, que no me
puede ayudar, así que de nuevo a marchar. Decido llamar a Marta porque todavía queda un buen paseo para avisarla de que llegaré tarde. No sé explicarle bien donde estoy y como tampoco se puede dejar la moto aquí en cualquier sitio si no que tiene que ser obligatoriamente en un parking de motos, quedamos que cuando esté un poco más cerca del centro la dejaré en el primer parking que vea y la llamaré para que me venga a recoger. Sigo avanzando y de nuevo otro chico me pregunta si me he quedado sin gasolina o si necesito ayuda. Le explico el problema, la mira, hace no sé bien qué, me da una pieza de la moto, se sienta, da la patada y arranca! Ah, que bien, debía de ser la pieza que ha sacado! Se lo agradezco, le pregunto si puedo pagarle algo por sus “servicios” (tiene una pinta de vagabundo que no puede con ella…) y me sonríe y me dice que no. Arranco convencida de que era la pieza y de que ya está solucionado el problema y aunque aguanta unos metros más que la otra vez, de nuevo “plof, plof, plof…” Pero esto ya está hecho porque ya casi he llegado a la plaza de la independencia que viene a marcar la entrada del centro si vienes desde Gounghin que es el barrio donde está el piso! Llamo a Marta y le digo donde estoy y que nos vemos en la plaza de los cineastas en 10 minutos. Para llamarla me siento en la moto y doy una patada por si sonara la flauta, y suena, así que avanzo y en un par de “plof, plof, plof” y algunos metros de arrastrar, me planto en la plaza. Decidimos ir de “plof, plof, plof” en “plof, plof, plor” hasta el hotel Independance y dejarla en el parking del hotel porque está vigilando 24h y solo cuesta 1.000CFA (1,5€) si tengo que dejarla allí a pasar la noche allí. Pero de camino al Independance, al lado del mercado central y del restaurante de las monjitas Eau Vive, hay un mecánico que parece algo más que un arregla pinchazos, y le comento el problema. Desmonta un montón de piezas y me dice que el problema es que no sé qué tubo por donde pasa la gasolina está roto y no llega a no sé donde y además por el agujero ha pasado el polvo que ha estropeado no sé qué y bla, bla, bla, bla con varias piezas que cambiar… Cuando acaba el
diagnóstico le pregunto si puede arreglarla y me dice que sí y le pregunto que cuanto me va a costar. Vuelve a hacer el diagnóstico pero esta vez poniendo precio a cada cosa y me dice que todo sube a 15.000CFA (23€). Pongo cara de susto (es que 23€ es una pasada!!!) y le pido que si me hace un mejor precio cuando tenga algún problema le traeré a él la moto. Me mira muerto de la risa y me dice que esto no es un comercio (creo que todavía estoy con el chip de las compras de ayer en el Village artesanal…) pero que me lo deja por 13.000CFA (20€). Se lo agradezco, le pregunto cuánto va a tardar y me dice que un par de horas así que Marta y yo nos vamos a comer tranquilamente, a la espera de que me llamen para avisarme de que está arreglada, cosa que hacen en algo así como tres horas. Creo que son los 20€ mejor pagados en toda la historia!! Me han dejado la moto que parecía otra, ya no solo a nivel de mecánica que funciona perfectamente, y lo que es más importante, me ha devuelvo la seguridad, si no que además la han limpiado y dejado reluciente!!!!
Hoy el día no ha dado para más! Mañana es fiesta también aquí, pero a las 9h me voy con Zovit al Ayuntamiento a ver a una oficial para un tema de las parcelas de Zongo para la construcción del pozo.
Besiños grandes y buenas noches!