Buenas noches a todos,
Acabo de llegar de cenar con las “chicas” para celebrar mi cumpleaños. Éramos 13 y media (la media es Esther, la pequeñaja de Odile que tiene 10 meses). Ha sido una cena muy agradable y creo que lo hemos pasado muy bien! Al marcharnos a casa la moto de Léonie, la encargada de la

cocina y limpieza del turno de la mañana, pero más que eso, un auténtico pilar de la FAR en Rimkieta porque ella y su marido Paul son los que nos cedieron un espacio en su casa para construir la pequeña “maternelle VD” de 40 niños con la que empezó todo en 2004. Decía que su moto no arrancaba así que la juerga de la cena ha continuadoyendo las “13 y media” a un mecánico, aportando cada una su granito de arena mecánicamente hablando al pobre muchacho que anda loco con las sugerencias, incluso en un momento dado Rihanata saco una bujía de su bolso! Finalmente, después de una media horita intentando arrancarla, la dimos por “muerta” así que paramos un taxi y cargamos la moto en el maletero!
Pero, tal y como corresponde al penúltimo día aquí, ha dado de si!
La mañana en la maternelle la he pasado cerrando temas y reuniones con Drissa, Rihanata, las profesoras, Odile y Léonie.
A media mañana vino M. Sissé, el “major” del Centro de Salud de la parroquia de Sourgoubila para cambiar el contrato de Cesión de Uso de la motoambulancia. Por si me quedaba alguna duda, estuvimos comentado largo y tendido la mayor utilidad de la motoambulancia allí. Me contó que muchas veces le llegan al Centro madres de parto montadas en una moto, completamente descolocadas, que llegan que casi se ve la cabecita del bebé porque llaman a la ambulancia que
como os decía, se encuentra a más de 50 kilómetros, así que como no va a llegar a tiempo, tienen que desplazarse como sea al Centro de Salud. Casualidades de la vida, M. Sisse es muy amigo de Colette, nuestra contable, porque estudiaron juntos.

Justo al acompañar a M. Sisé a la puerta, llegaba una “niña” (tiene 19 años) con su bebé a la espalda, acompañada de una amiga. Era Mariette Souili, la madre de Sakinatou, la niñita con problemas en la columna vertebral a la que vamos a echar una mano. Sakina, efectivamente, tiene un problema serio porque tiene ya un año y un mes (ayer entendí mal al Curé) y ninguna capacidad de sujeción, la cogí y jugué un poco con ella y pude comprobar que es así. Me trajo el carnet de salud de la pequeña, que solo tiene una anotación, en fecha 31 de marzo de 2010 que dice, por lo que entiendo “Retard psyco moteur faisable. Hypotonie axiale incasable de maintenir la tête, incapable de s’assoir”. Me comentó que cuando se dio cuenta de que la niña tenía un problema, consiguió reunir el dinero para llevarla al médico y cuando por fin en marzo pudo ir, le dijo que debía llevar a la niña al pediatra cada dos meses y que en diciembre deberían operarla, pero que no tenía dinero ni nadie con quien dejar a la niña para intentar encontrar algún trabajo. La tarde anterior, hablando con Rihanata, coincidimos en que sería bueno que alguien viniera una horita por las mañanas a echarle una mano a Léonie para cortar los condimentos y preparar la comida de los niños de la calle. Así que aproveché para preguntarle que, aunque debía consultarlo con los
patronos, si había la oportunidad de venir por las mañanas con la pequeña a echarnos una mano en la cocina una horita, si estaría dispuesta. Llena de agradecimiento me dijo que si. He quedado con ella que empiece ya con las visitas bimensuales al pediatra de la pequeña, que estoy segura que alguien en España se hará cargo y mañana por la mañana vendrá a ver a Rihanata y a Léonie para que la conozcan, en el caso de que nos venga a echar una mano.
Más tarde, segundo plantón del técnico para ir a ver las parcelas de Zongo… Bastante mosca ya con el tema… espero que mañana antes de irme podamos ir…
A las 14h me permití la licencia de escaparme a mi barrio, donde conozco un maqui bastante
decente que tiene una tele y retransmiten los partidos del mundial en directo, a ver el España-Suiza. El maqui es un lugar de encuentro de los “viejos” del lugar, que no sé bien por qué ayer iban con España, así que vi el partido en agradable compañía
Al acabar el partido, moto y a ver a M. Traoré, el farmacéutico, para negociar con él el precio de la reposición de mosquiteras que necesitamos hacer para la época de venta fuerte que es ahora,

por las lluvias. Creo que tras una hora de espera, y después de llamarle dos veces sin conseguir
hablar con él, está más que justificado el que me fuera… Mañana volveré a llamarle a ver si
consigo verle antes de irme.
Me esperaba después el Hermano Salvador. Agradable conversación en el patio de la casa de los Hermanos, que es un remanso de paz pero que como tiene bastante vegetación, si te descuidas, cosa que hice, puedes acabar acribillada de picaduras. No fue el caso gracias a Dios, solo me lleve tres de ellas! 😉
Y de allí a la cena que ya os he contado!
Besiños grandes y hasta mañana, mi último día aquí que emprenderé con energía pero con gran tristeza…