Recién llegada de Koudouogu con un millón de cosas que contaros!

El fin de semana empezó el viernes tarde, entrando por la puerta de casa de Albert en Koudougou me encuentro el patio decorado, la mesa puesta en toda regla con sus centros de flores secas incluidas y una gran cena sorpresa en mi honor por mi cumpleaños!!!!! Y por supuesto Kuiliga (es el nombre burkinabés de Albert), Désiré (que me obsequió con su presencia aún y todo con paludismo), Paco (es el nombre español de Arouna), el gran Faye y el no
menos grande Abdoulay, Monique, Justine y Germaine, las tres niñas de la “troupe” que sin conocerme cocinaron la maravillosa cena y mi amigo Patric. Al discurso de bienvenida de Albert, siguieron las palabras de Désiré y después yo intenté, en mi francés “básico pero suficiente para comunicarme” expresarles la gran emoción y agradecimiento por su acogida y amistad.

Acabamos en el “Kunde”, el maqui discoteca al aire libre del fin de semana pasado, bailando y sudando lo que no está en los escritos! Aquí me siento como pez en el agua porque la gente baila de verdad, se deja llevar, siente el ritmo y no importa si acaba haciendo cabriolas en medio de la pista hasta acabar desmelenados, y algunos de los que me leéis sabéis bien que ese es mi estilo!!!!
Kuiliga, mil gracias por esta maravillosa noche y por compartir conmigo a tu familia de Koudougou que ya es la mía también!
Como sabéis, el sábado teníamos a las 13h la invitación de M. Modeste Yameogo, Naaba de Issouka (un barrio de Koudougou). Llegamos a su corte, situada al lado de un barranco que él llama “el mar” y nos esperaba en su sillón de Naaba, bajo un gran mango, gorro de Naaba en cabeza y bastón en mano, sentado a su derecha el Naaba de Burkina (otro barrio de Koudougou que da nombre al país) y a su izquierda el Consejero general de Cultura de la región sud-oeste. Lo que yo pensaba sería una ceremonia tradicional en toda regla con sus ritos se convirtió en un recibimiento personal y familiar, cercano y muy agradable. Compartimos con ellos más de cuatro horas, incluida una maravillosa comida al aire libre bajo dos grandes mangos, en compañía de su mujer. M. Modeste nos explicó su gran proyecto personal de construcción de un museo donde poder conservar la historia y tradiciones de la región. Albert colabora de manera personal con él en el diseño y la búsqueda de financiación del mismo.

Acabamos bien entrada la tarde y nos retiramos a casa a esperar la confirmación del plan de la noche con el Alcalde. Teníamos duda de si seguía o no en pie porque como Désiré seguía enfermo todo pintaba a que se cancelaría. A una hora prudente, y después de llamar al Alcalde y sin haber recibido respuesta, decidimos irnos a cenar algo con los amigos, con la firme intención y necesidad física de retirarnos pronto porque estábamos realmente agotados. Pero a eso de las 23h y a punto de levantarnos del restaurante para marcharnos a casa, recibo la llamada del Alcalde, preguntando dónde estamos y diciendo que le esperemos, que viene para acá con su mujer y unos amigos, que tal y como nos prometió esta noche iríamos de baile! Así que acabamos la noche bailando de nuevo en una disco, hasta pasadas las 3 de la mañana, el Alcalde y su mujer los primeros, dándolo todo en la pista de baile. No os podéis imaginar de que maravilla verles bailar! Y qué energía, que no había manera de acostarles! Y teniendo en cuenta la agenda del día que me había contado el Alcalde que había tenido, es de admirar!
El domingo debíamos volver a Ouaga a una hora decente porque Albert cogía el avión de vuelta a Barcelona por la noche. Con la excusa de que el coche que nos iba a llevar a Ouaga es una mini-furgo que solo tiene el asiento del acompañante y aprovechando que Patric, un amigo de Koudougou iba a ir en bus, me ofrecí a acompañarle. Pensaba que sería una aventura en toda regla pero por lo visto cogimos STAF, la compañía “pija” que por 1.500CFA (2,3€) nos llevó a Ouaga en una horita y media larga.
El autobús parece que sea de dos niveles por la altura pero es que la parte inferior es el contenedor de mercancías donde meten de todo, hasta las motos y bicicletas. Curiosa la manera de protegerlas para el viaje, forrándolas con cajas de cartón y directamente al contenedor, de pie, unas contra las otras como medida de sujeción común.
Los asientos lógicamente no son numerados pero tienen un sistema bastante “justo” de adjudicarlos pues cuando compras el ticket, te apuntan en una lista y te van llamando para entrar y escoger asiento siguiendo el orden de compra anticipada.
Quizás es verdad que ya soy medio burkinabesa porque desde la hora de retraso sudando lo que no está en los escritos, el mínimo espacio de los asientos, la música a todo trapo durante todo el trayecto, las moscas y demás insectos, los olores o las cuatro gallinas muertas que cuelgan del porta equipajes superior a pocos centímetros de donde estoy sentada me parecen de lo más llevadero y el viaje tengo que decir que se hace hasta agradable sin parar de sudar pero disfrutando del paisaje desde las alturas.
Entre la espera del bus en Koudougou, el tiempo correspondiente al trayecto, la espera ya de llegada en Ouaga para descargar mercancías, el desembalaje de la moto de Patrick, el que al llegar Ghana jugaba y lógicamente todo movimiento se veía ralentizado por echar una miradita a la televisión que lo retransmitía en la estación de llegada del bus, etc, lo que hubiera sido un “puerta a puerta” de unas dos horitas en coche se convirtió en unas 5 horas de viaje que de nuevo puedo deciros que estoy contenta de haber probado!
Así, aunque mi hora prevista de salida de Koudougou era a las 12h y Albert a las 16h, llegamos prácticamente a la misma hora al apartamento en Ouaga! Rápido pase por casa para comprobar el peso del equipaje de Albert, dejarme una maleta con esculturas y miel que le llevaré yo el jueves y pegarse una ducha antes de ir al aeropuerto.
Por la noche, cenita con el notario y un par de amigos. Agradable comos siempre, sigue hablando rapidísimo! Me comenta que se ha independizado y ya está funcionando su propia notaría, que está trabajando de sol a sol, como toca en todos los comienzos pero que está muy contento, y les invito a cenar para celebrar que ya tenemos el reconocimiento jurídico aquí, como agradecimiento a su apoyo desinteresado a la fundación desde el primer día que nos conoció hace ya dos años y medio, con la compra de las parcelas de la maternelle Valencia!
Besiños grandes