Lunes, 13h en la maternelle, desde donde os escribo. No hace ni media hora que el silencio ha vuelto a mi despacho. Hasta entonces, y desde primera hora de la mañana, gran nerviosismo entre los 240 niños de la maternelle porque hoy tocaba ensayo general de la fiesta de fin de curso que tendrá lugar este jueves y un constante sonido de fondo de repetición de cánticos, poesías y recitales para que todo esté perfecto.

Rihanata coordina con dos de las becarias la preparación de los diplomas y un pequeño kit de despedida para cada uno de los 80 niños de P5 que acaban este año: una camiseta, remate del maravilloso donativo que en su día recibimos de Asisa, gracias de nuevo, y que hemos ido dando a los niños que acaban la maternelle, una libreta, un lápiz y una goma que necesitarán para el comienzo de la escuela el año que viene, y un Chupa-Chups, regalo de nuestros amigos de Emsimision.

Además, esta mañana han empezado a plantar los 500 nuevos árboles que, sumados a los 2.600 existentes, dan un total de 3.100 árboles plantados por la FAR en Rimkieta! En la foto podéis ver a Paul, el responsable del proyecto, con gorra roja, y a Lambert, su ayudante, con gorra negra, con el resto de la cuadrilla que durante los próximos 15 días, siempre y cuando las lluvias lo permitan, van a encargarse de plantar los árboles.

El proceso empezó la semana pasada cavando los 500 agujeros de unos 250cm de profundidad y 90cm de ancho. La variedad de árboles que vamos a plantar son: Acacias, Melinas, Colatiers y Bougandier (los dos últimos son autóctonos). Cada uno de ellos, con su respectiva malla de protección y con un seguimiento durante los dos próximos años de regado diario, mantenimiento y reposición si fuera necesario.

No sé si os he contado alguna vez que este proyecto empezó en 2007 con la plantación de 50 árboles que los vecinos acabaron cortando y utilizando para leña, un bien muy preciado aquí en tanto que es necesario cada día para poder cocinar. Y aprendimos de esa manera que no se trata simplemente de plantar los árboles. Hay que hacer una campaña de sensibilización en el barrio, informar a los vecinos de que deben respetar la plantación y cuidarla para que el árbol crezca ya que, además de dar una magnífica sombra y de ser un deleite para la vista de algo de verdor entre tantísima sequedad de tierra rojiza, las raíces de los árboles cumplen una importantísima función a la hora de drenar el agua y evitar inundaciones.

Así que para cada una de las diferentes plantaciones de árboles posteriores, y aprendida la lección de principiantes, Paul ha hecho la correspondiente campaña de sensibilización previa y ahora son los propios vecinos los que nos vienen a pedir que plantemos los árboles en los alrededores de sus parcelas y se comprometen a cuidarlos y respetarlos.

Podemos decir que hemos conseguido en este ámbito un pequeño avance de transformación social!