Buenos días,
La salida cultural anual de la maternelle de la FAR tiene como objetivo complementar la formación que les damos a los 240 niños de 3 a 5 años durante el curso.
Con la cautela que requiere imaginar un parque de atracciones en Ouagadougou, la salida de este año era a “Fasoparc”, el “parque de atracciones”.
Amanecimos prontito y a las 7 de la mañana ya estábamos embarcando a los 240 niños de 3 a 5 en los 3 autocares alquilados. En cada autocar, 20 niños sentaditos en los únicos asientos que hay y el resto encima de esterillas en el suelo.
Es de admirar el nivel educativo que Rihanata, la responsable de la maternelle, y todas las profesoras imparten a la salida. Desde el momento en que arrancan los buses, los niños escuchan atentos las explicaciones que les van dando de lo que es una calle asfaltada, un semáforo con sus tres colores, rojo amarillo y verde, un stop y lo que significa, un edificio, las tiendas, etc. En Rimkieta nada de esto existe y para ellos todo es nuevo, salen de su rutina habitual para descubrir un nuevo entorno.

Llegamos a Fasoparc y compruebo, una vez más, la maravillosa disciplina de los niños que bajan en orden del autobús y se van colocando en trenecitos dependiendo de la clase (P3, P4 ó P5) y del sexo (niños a un lado y niñas a otro). Os recuerdo que estamos hablando de 240 niños de 3 a 5 años y la tarea que todos podéis imaginar podría resultar caótica, se lleva a cabo de forma natural y con absoluta armonía.
Acompaño a Rihanata a comprar los tickets para las atracciones de los niños, 2 para cada uno a 300CFA (0,45€) la atracción, precio especial para escuelas y grupos. La directora nos aconseja empezar por el tobogán inflable porque dentro de una hora ya no se podrá utilizar por el calor así que nos dirigimos para allá.
Pero claro, no somos el único grupo y calculamos que tendremos que esperar un buen rato así que nos vamos a buscar otra “atracción”. Me hago una composición de lugar y compruebo que las únicas atracciones que hay son un par de tiovivos, un auto de choque con 4 coches, un tren cuyo recorrido es de no más de 8 metros a la redonda, una noria de unas cinco cabinas que está estropeada y un aula en cuyo interior hay dos piscinitas inflables de bolas de colores. Decidimos separarnos por cursos. Los 80 niños de P5 se quedan esperando turno para el tobogán, los 80 niños de P4 van a uno de los tiovivos y los 80 de P3 a las piscinas con bolas.
En cada una de las atracciones las profesoras aprovechan para seguir instruyendo a los niños: subir, bajar, saltar para los niños del tobogán; ir de viaje, despedirse, llegar, decir adiós al partir, hola al llegar, para los niños del tiovivo y los colores de las bolas para los niños de las piscinas. Todo el vocabulario posible en francés.
Como describir las expresiones de los niños en las atracciones! Los más pequeños no salen de su asombro, algunos tienen inexpresividad en el rostro, reflejo puro del miedo me dice Rihanata porque nunca han salido de Rimkieta y están impresionados. Los más mayores no caben en sí de la emoción y ríen a carcajadas en lo alto del caballo que sube y baja!
Ni un niño, repito, ni uno solo, cuando se acaban los tickets reclama seguir montando y ninguno, al pasar por al lado del puesto de venta de algodón de azúcar y palomitas (que lo había), gimoteó pidiendo que le compráramos uno…
Mientras tanto Leonie y Odile han preparado un “comedor” al aire libre. Un montón de esterillas en el suelo a la sombra de un gran mango donde se irán sentando los niños y esperarán a que todos tengamos el bocata de carne picada con cebolla que está para chuparse los dedos en las manos para empezar a comer todos juntos. Parece fácil pero no lo es tanto cuando lo único que le has dado al estómago desde la comida del día anterior en la maternelle es un plato de “to”, la pasta hecha a base de maíz o mijo acompañada con suerte de una salsa de tomate! Así que el silencio se apodera del espacio que ocupamos mientras devoramos el bocata! Y sobre las esterillas no queda nada, ni un solo gramo de carne picada que haya caído, ni las miguitas del pan, que ya se encargan los enanos de comérselo todo!
De postre un zumo de frutas fresquito que sienta de maravilla y como la tentación de empezar a lanzar las piedras sobre las que los niños están sentados empieza a ser un hecho, levantamos el campamento y nos vamos de paseo en grupos, por secciones y formados en trenecitos, a visitar las diferentes estatuas de animales repartidas por el parque, haciendo una parada en cada una de ellas para explicar el animal que es, donde vive, de qué se alimenta, etc.

Llega la hora de volver a Rimkieta. En el trayecto de vuelta se nota el cansancio, no solo en los niños que van dando cabezaditas, si no también en los adultos que luchamos por mantenernos despiertos!
No puedo más que felicitar una vez más a Rihanata y a todo el personal de la maternelle, desde las profesoras y las becarias hasta las cocineras y encargadas de la limpieza, por la maravillosa labor que hacen día a día con los niños.
Besiños y hasta otro rato
Maria,
Felicidades por la maravillosa labor que estais realizando. Mucho ánimo y hasta pronto.
Esteve Ramoneda
Los niños que fueron, ¿son los mismos que el año pasado estuvieron? supongo que no les importaría, en ese caso, repetir excursión. Debe de ser el planazo anual… enhorabuena. Besos,