Buenas tardes a todos de nuevo desde mi querida Burkina!
Llegamos, “ma maman” (como llaman aquí a las madres con un respeto y admiración ya perdido en el “norte”) y yo el miércoles pasado. Tuvimos un viaje perfecto y una muy agradable sorpresa al llegar y comprobar que las obras que vienen haciendo en el aeropuerto de Ouaga desde hace dos años van tomando forma! El autocar te deja directamente en una sala equipada con 4 cabinas para el control de visados/pasaportes y sales directamente a la sala de recogida de equipajes donde, por fin, hay dos cintas de entrega de equipajes funcionando y en menos de 10 minutos salieron las maletas en perfecto orden. Como colofón, carritos para llevar las maletas, blancos, impolutos, nuevos!
Pese a que son casi las 9 de la noche y a los 34 grados que marca el termómetro, la bocanada de aire caliente es muy soportable, aunque hoy a medio día estábamos a 42 y se ha agradecido y de qué manera el aire acondicionado del restaurante donde hemos comido.
Hemos llegado en pleno FESPACO, el festival Panafricano de Cine y Televisión que tiene lugar en Ouaga cada dos años, lo que viene a ser los “Oscar” africanos. La organización del evento y la participación de la gente me dejan hechizada. Se calcula que Ouaga recibe la visita de entre 3.000 y 6.000 personas durante la semana que dura el festival y eso se nota en el tráfico a primera vista. Calles cortadas, atascos, gente por todos lados, coches y más coches, de los buenos, cargados de “naasaras”.
Pero este año el FESPACO tiene un tinte especial porque tiene que lidiar con unos acontecimientos gravísimos acontecidos en el país al inicio del festival: la muerte de un estudiante en Koudougou a manos de la policía en circunstancias no claras que acabó en la muerte de 6 estudiantes más y un policía en diversas manifestaciones de estudiantes en diferentes ciudades del país que no se conformaron con la versión dada por la policía de su muerte, meningitis, y que exigían al gobierno que dijera la verdad. El gobierno, para evitar más enfrentamientos durante el festival, ha ordenado cerrar los colegios hasta nueva orden.
Así pues, la primera visita de “ma maman” a la maternelle fue un poco desangelada, sin los niños, pero llena del cariño y la atención de Sylvie, Colette, Leonie, Rihanatta y las profesoras y por supuesto de Drissa, Toé y Basila y de los niños del proyecto de formación y reinserción de niños de la calle que “llueva, truene o nieve” siempre vienen a la FAR a recibir su formación y alimentación.
De camino a Rimkieta paramos a saludar a los niños del taller de soldador del proyecto de formación y reinserción de niños de la calle. Están sentados de brazos cruzados, patrón, ayudantes y niños, y es que desgraciadamente con la llegada del calor y el aumento del uso de los aires acondicionados, con la gravísima situación política en Costa de Marfil (de donde Burkina trae la electricidad) y con el FESPACO los cortes del suministro de electricidad son constantes y llevan días parados, según me comenta el patrón, sin poder trabajar, porque tampoco la economía está como para poder pagar la gasolina del generador…
Y de camino de vuelta vemos un montón de gente encaramada en las paredes de una casa al borde del camino. El conductor pasa despacito, baja la ventana y pregunta qué ha pasado. Cierra la ventana y continúa sin darle más importancia. No puedo remediar preguntarle qué ha pasado a lo que con toda naturalidad nos comenta que unos vecinos han cogido a un chico robando en un patio de una casa y le han dado una paliza hasta matarlo. Le pregunto si este tipo de acontecimientos son normales aquí y nos dice que sí, que el robo está socialmente penado y si se coge a alguien robando se llama a la policía que, como va a tardar en llegar, los captores se pueden tomar la justicia por la mano y que puede ocurrir que el ladrón sea fuerte y consiga escapar o que no lo sea y que lo maten. La policía llegará cuando llegue a levantar el cadáver y aquí paz y después gloria. “Ma maman” y yo nos quedamos el resto de la tarde con el impacto en el cuerpo.
Os comentaba lo de la electricidad que el gobierno de Burkina contrata a Costa de Marfil. Como recordaréis el país lleva casi tres mese con dos presidentes, el elegido y el autoproclamado (el presidente derrotado) que no acepta la derrota y no se quiere ir. Aquí las noticias de Costa de Marfil están a la orden del día, no como en España. Y ayer leí que al menos 6 mujeres fueron asesinadas el jueves por las fuerzas fieles al presidente autoproclamado en el transcurso de una manifestación a favor de Alassane, Outtara, el presidente electo. El hotel en el que estamos está regentado por una mujer “Francesa-Costamarfileña” que nos ha dicho que ayer acababa de regresar su marido de allí y que ha llegado terriblemente afectado de lo que ha visto y oído (tiros a discreción en varios momentos del día). La situación es gravísima a todos los niveles y lamentablemente la previsión de una solución parece que solo pasará por una guerra.
Para no dejaros con este mal sabor de boca, comentaros para terminar que comimos ayer con el Hermano Salvador que sigue, como siempre, con esa mirada de hombre bueno, íntegro, sabio y entregado y gracias a Dios le vi bien de salud y fuerte. También están bien Marta y Mouni, Bea, Jorge y sus enanos Hugo y Pablo, Bellemou, Anicet, Tatiana, “Paco”, Faye, George y todo el resto de mis amigos-familia de aquí.
Besiños grandes y hasta otro rato!