La FAR a todo trapo, el país no tanto… (Post especial de JCVD)
Queridos Amigos de Rimkieta, una vez más por estas fechas, hemos viajado a Rimkieta, con objetivo de cuidar las relaciones institucionales y sociales, que también ese ámbito hemos de atender. Fuimos Chus Moldes, Eva Morcillo, Mercè Casanovas, Fernando Infiesta y yo mismo (Foto 1). El viaje de ida, diurno, tan divertido y cómodo como siempre. El regreso, nocturno, no tan divertido ni cómodo… también como siempre… El alojamiento allí, una casa con servicio para nosotros cinco, mucho mejor y más barato que un hotel. Gran acierto de “las Marías”.
Tond pusda yam bark wusogo yam sen sake mwa tond boola (*)
Ambroise, Moïse y Hervé, tres de los niños del proyecto de “Formación y reinserción de niños de la calle”, en cuyos curricula no falta de nada (robos y peleas en el taller, repetidas ausencias voluntarias, falta de limpieza y cuidado personal, etc.), integran la segunda promoción de aprendices FAR. Orgullosos, recogieron hace unos días el diploma que así lo atestigua.
¿Colegios “poseídos”…?
En Burkina, y no sé si en otros países, no necesariamente africanos, existe un fenómeno, el “desmayo colectivo de niñas en clase”, que este año nos toca vivir de cerca. Septiembre es el mes de preparación de la “rentrée” escolar, que aquí tiene lugar en octubre. Un mes dedicado a “engrasar la maquinaria”, que nunca se para totalmente, del nuevo curso de los 300 niños de la maternelle, los más de 100 niños y las más de 100 niñas de los proyectos de Niños de la calle y de Niñas sin escolarizar, las madres del proyecto de alfabetización, y las casi 500 becas escolares.
2.000 familias aliviadas por una bicicleta…
Soy Silvie, primera empleada de la FAR, donde trabajo desde hace más de 13 años. Entre otros proyectos, me encargo de facilitar bicicletas a muchas personas sin recurso que no tienen otra forma de transporte… Aunque llevamos ya cuatro años en este proyecto, no puedo evitar seguir emocionándome cada vez que abrimos la posibilidad de inscripción en la lista de espera, que no baja de varios cientos de solicitudes, y veo la larga fila de mujeres, cuyas condiciones de vida son muy precarias, desde primerísima hora de la mañana, y bajo un sol de justicia, esperando su turno para solicitar una bicicleta.