Sábado 16 de julio, 9h de la mañana en Ouaga. El cielo amenaza con llover. He quedado en la maternelle con el equipo de la FAR que quiera venir a la ceremonia de inauguración del pozo “Jeanología” en Zongo, que os recuerdo que en su día formaba un “todo” con Rimkieta pero que al parcelar parte del barrio quedó dejada de la mano de Dios y adquirió posteriormente el nombre de Zongo. Observo feliz que están casi todos ellos!
Hacemos reparto de motos entre los que se desplazan en bici para ir todos juntos y en el momento en que partimos empieza a chispear! Es un chispeo que dura poco porque en 10 minutos llegamos al pozo y en ese momento el sol se hace un hueco entre las nubes para hacer acto de presencia en la inauguración del pozo, hecho que agradezco con una sonrisa lanzada a las alturas!

A unos 15 metros del pozo hay un gran árbol que da una sombra aun más grande todavía si cabe! A su alrededor, bancadas preparadas para la celebración. Veo a lo lejos acercarse al Naaba rodeado de sus consejeros y de los sabios del barrio, tanto de Zongo como de Rimkieta. A varios de ellos los reconozco de otras ceremonias de la FAR. Llegan al punto de encuentro y comienzan las reverencias, cada cual a su manera y como puede, saluda a los diferentes Naabas postrados, algunos a ras de suelo completamente. Nos sentamos y como me temía, me colocan en la única silla que hay colocada justo en el tronco del árbol, ahí solita, foco de atención, hecho que solucioné con un gesto creo que gracioso pero sobre todo rápido, acercando una bancada donde estaban sentados varios del equipo de la FAR.
Durante algo más de 5 minutos que se me hacen larguísimos, nadie mueve ficha. No he preguntado antes de llegar el protocolo a seguir así que no tengo ni idea de lo que está pasando ni de lo que va a pasar! Al fin, se levanta Zovit, que ya sabéis nos ha ayudado a la consecución del proyecto, agradece a todos la presencia y cede la palabra al Naaba para hablar. Pero no es el Naaba el que se levanta para hablar, es uno de sus consejeros, que luego Zovit me confirma que debe de ser así y que él no debe hablar todavía. Zovit me va traduciendo.

El consejero no deja de agradecer a la FAR su ayuda a la población de Zongo y aprovecha para listar los problemas que hay en el barrio y que requieren nuestra colaboración (ningún parvulario, muy pocos pozos y la mayoría estropeados, una sola escuela, etc.) Vuelve de nuevo a agradecer a la FAR el pozo y me cede la palabra. Así, sin más, me toca hablar, en francés, y en presencia de un montón de Naabas y sabios! Me levanto y después de disculparme por mi francés básico, agradezco las palabras al consejero y a todos su presencia, y en especial agradezco la colaboración y ayuda del Naaba a la FAR para poder llevar a cabo el pozo.
Muy brevemente, comento el trabajo hecho en Rimkieta y como continuidad de Rimkieta que Zongo es, comento que tenemos intención de dar una inyección de desarrollo también aquí, que en el ámbito de la educación, desde hace dos años tenemos hecha la solicitud de un terreno para construir una maternelle para 300 niños y por otro lado, como continuidad a facilitar el agua a la población de Zongo, hemos hecho el estudio para arreglar los 6 pozos que hay estropeados. Continuo pidiendo a la población que colaboren también con la FAR con la buena utilización y mantenimiento del pozo. Comento que es un compromiso y una obligación de todos. Por último agradezco a M. Konseibo, el empresario constructor del pozo y a Zovit su trabajo y ayuda para la consecución del pozo.
Grandes aplausos, gritos y vitoreas, no sé si realmente han entendido algo o me agradecen el esfuerzo de haber hablado! En ese momento llegan dos mujeres cargando con una gran cacerola llena de agua y una calabaza que llenan de agua y me ofrecen para beber, cosa que hago.
Una de las mujeres, la más anciana, recoge la calabaza de la que he bebido y se postra ante el Naaba para que beba, y de ahí pasa al consejero sentado a su izquierda y empieza así la parte de la celebración en que todos bebemos del mismo cuenco de calabaza pasándolo unos a otros, el agua de la cacerola.
Cuando la calabaza ha acabado de pasar de mano en mano y de boca en boca, el Naaba se levanta y majestuosamente nos invita a todos a ir al pozo. Es el momento de inaugurarlo.

Se coloca al frente de la bomba y empieza a “pompear”, un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete pompeos y de ahí no sale ni una gota… Silencio… ocho, nueve, diez, once…
Silencio… el Naaba que empieza a sudar… doce, trece, catorce, quince… y ahí está el agua empieza a brotar y de nuevo gritos, más bien son ese tipo de alaridos de felicidad y agradecimiento que solo las mujeres africanas saben hacer! Con el agua que ha salido, los Naabas y sabios beben y se limpian manos y cara, cosa que hago yo también y tirando agua sobre la bomba dicen unas palabras que yo interpreto como una especie de bendición.

Allí en el pozo, el consejero que había hablado antes en nombre del Naaba, vuelve a tomar la palabra para hacer un discurso maravilloso de sensibilización de la población de la importancia del buen uso y mantenimiento del pozo y de la responsabilidad de todos de que el pozo tenga una larga vida. Si todo va bien, estas palabras del consejero serán reforzadas en las próximas semanas por una función de una «troupe» de teatro que hará un sketch especial para la poblacion de Zongo.
Acabado el discurso del consejero, veo que gracias a Dios no tengo que volver a hablar yo y volvemos debajo del árbol.
Llega el momento de presentar a las tres mujeres que se van a encargar del trabajo del cuidado del pozo: Sodine Kabore, Alice Ouedraogo y Awa Nikiema.

El jueves tuve una reunión con ellas para establecer el horario (DE 5h de la mañana a 21h); el precio de venta del agua (precio social de bidón de 20 litros a 5CFA (0,007€) y barrica de 200 litros a 50CFA (0,007€) y la gestión con la FAR, cada lunes vienen a reportar las ventas y los posibles incidentes de la semana.
Les entregué una libreta a cada una que había preparado con su nombre en la portada bien grande y en el interior un pequeño cuadro donde anotar la fecha, el número de bidones y/o barricas vendidas y el total de la venta y un bolígrafo, y allí estaban las tres, postradas frente al Naaba, mostrándole orgullosas sus libretas. Acabada la presentación del las tres responsables, veo que hay un movimiento sospechoso entre el Naaba y los sabios con una bolsa negra y espero que no sea un regalo… Pero uno de los consejeros se levanta y le entrega la bolsa a Odile, una de las cocineras de la maternelle que está sentada a mi izquierda, y ella la abre y me entrega un precioso paño de tela que agradezco y que hago ademán de ponerme a modo de pareo, lo que arranca sonrisas y risas entre todos los asistentes!

La lluvia empieza de nuevo a hacer acto de presencia, lo que acelera que el Naaba se levante y de por finalizada la ceremonia.
Me acerco a despedirme, con una inclinación que no llega a ser reverencia y le agradezco la ceremonia, al tiempo que las mujeres, de manera espontánea, empiezan a bailar y cantar, felices, alrededor del pozo!
Parto a casa con la lluvia de compañera durante todo el camino feliz de saber que el pozo “Jeanología” está ya bendecido y preparado para dar un gran servicio a la población de Zongo!