Son casi las 9 de la noche en Ouaga, llevamos algo más de tres horas con corte de luz y el termómetro marca una temperatura exterior de 38,8º.
No me queda mucha batería en el ordenador pero la suficiente para escribir este post en el blog, que hace ya días que lo tengo “aparcado”. 😉 

Burkina importa electricidad de Costa de Marfil y por lo visto en dicho país tienen dificultades actualmente para dar respuesta a sus peticiones, por lo que han procedido a una reducción de la potencia exportada hacia Burkina.
Con los recortes de Costa de Marfil, la potencia del parque nacional de electricidad de Burkina no se halla en situación de hacer frente a toda la demanda actual del país y la SONABEL (la “Société nationale d’électricité du Burkina Faso”) se ha visto obligada a proceder a hacer “deslastres” (cortes de luz) en las horas punta.
Con muy buena voluntad, cosa que es de agradecer, la SONABEL ha enviado un comunicado pidiendo disculpas y ha elaborado un programa de cortes de electricidad por días, horas y zonas.
En Rimkieta las horas previstas de corte de luz son los lunes y jueves de 13h a 18h, los martes y viernes de 8h30 a 13h y los miércoles de 18h a 22h.
Si se cumplieran las previsiones podríamos intentar avisar a los beneficiarios de los proyectos que necesitan electricidad para su funcionamiento como el molino de cereales o el cyber.
Pero los cortes vienen y van sin cumplir la previsión anunciada desde hace ya algo más de una semana, así que no es fácil, pero ça va aller, aquí siempre y todo ça va aller! 😉
Lo de los calores es otro cantar. Cada año llegan antes y de manera más brusca. En las últimas semanas estamos tenido picos de más de 40º.
 
Pero igual que el calor ha llegado pronto, también las lluvias. El lunes pasado cayó una tormenta que pocos del lugar recordaban con tanta fuerza e intensidad en esta época del año.
Las primeras lluvias de la temporada en Burkina, que suelen ser más hacia principios de abril y no tanto en marzo, es la llamada “lluvia del mango”.

Esta lluvia lava y prepara la fruta de la temporada, el mango, que tras las primeras lluvias son abundantes en todos los puestos de venta de las mujeres o sobre los platos posados en sus cabezas. Ya sé lo que voy a desayunar durante un montón de mañanas! 😉
El agua es una bendición en el mundo entero en muchísimos sentidos. Aquí en Burkina, además de para la agricultura y el suministro de agua del país, la bendición es el respiro del sofocante calor que te da una buena tormenta.
Me gusta la lluvia, adoro las tormentas, me recuerdan siempre a uno que yo me sé que disfruta como un niño con ellas.
Pero ya no soy capaz de disfrutar como me gustaría porque tienen un tremendo lado negativo. Cuando empieza el fuerte goteo (porque aquí en cuestión de naturaleza todo es a lo bestia, las lluvias incluidas), esté donde esté me traslado mentalmente a las miles de familias de Rimkieta y Zongo que esa noche dormirán mojadas a la intemperie y se me encoje el alma.
Allí no se puede escapar del agua. Un fuerte calor cargado de humedad, un fuerte viento que lo inunda todo de polvo, un intenso olor a tierra en el aire, fuertes truenos y relámpagos anuncian el inevitable aguacero universal que en pocos minutos convertirá todo en una gran piscina natural.
No quiero acabar el post y dejaros con este sin sabor, así que agarrémonos a la esperanza de que este año, como paso el pasado, las lluvias cumplan con los mínimos para asegurar una buena cosecha que permitan al país algo de tranquilidad en ese sentido! 😉
P.D. Según el horario de “deslastre” de mi zona las horas previstas de corte de luz son los lunes y jueves de 18h a 22h, los martes y viernes de 13h a 18h y los miércoles de 8h30 a 13h. Hoy es miércoles. 21h35. 😉