Ayer, fiesta de la Tabaski, 7 de la mañana, centro de Ouagadougou, estación de autobuses de la “Societé de Transport de la Paix”. Tranquilidad total, somos unas 50 personas que esperamos el bus de las 8 para ir a Koudougou. La mayoría vestidos de fiesta, entiendo que van a pasar el día con sus familias. Voy con dos amigos que, aunque no son musulmanes, son de Koudougou y van a pasar el día allí a “rendre visite” a sus amigos musulmanes por la Tabaski. El bus va con todas las plazas ocupadas y es pequeño así que no hay espacio para gente de pie. Arrancamos y justo después de salir de Ouaga se para y recoge a dos chicos jóvenes que medio ladeados se quedan en el pasillo. Me quedo un poco asombrada de que vayan a pasar así las dos horas del trayecto y me pregunto si va a ir haciendo paradas recogiendo a más gente. Efectivamente, a los 20 minutos, de nuevo parada y sube otro chico joven y una anciana, anciana de verdad. Al verla le comento a uno de mis amigos que deberíamos cederle el sitio a la abuela y antes de poder hacer nada un hombre que está sentado detrás nuestro empieza a gritarle al encargado (el bus va con el conductor y un encargado que cobra a los que van subiendo) que deje de recoger a más gente, que los tres jóvenes que van de pie da igual pero que claro, que acaba de subir una abuela y que a ver quién es el guapo que le cede su sitio para ir las dos horas de pie con lo peligroso que puede ser en caso de accidente, por no nombrar que todos hemos pagado lo mismo. Dos o tres chicos más y una mujer se unen al hombre asintiendo y diciendo que no puede ser y que es una vergüenza (todo esto es traducción posterior porque hablaban en moore). El hombre se defendía diciendo que antes de subir les avisa de que no hay sitio sentados y aún así quieren subir así que es responsabilidad suya. A todo esto yo petrificada en mi asiento por no saber en ese momento qué pasaba y porque además, el mooré es precioso pero tiene mucha fuerza si uno está enfadado. Y por supuesto sin atreverme a cederle el sitio a nadie porque era lo que me faltaba, la nasaara heroica que cede su asiento y arriesga su vida yendo de pie!!! Pero aquí lo de “hakuna matata” es real y mientras unos chillan otros, los de la fila de atrás, le hacen un hueco entre dos asientos y la abuelita se siente feliz.
El resto del viaje sin incidentes, subieron tres o cuatro personas más y bajaron también tres o cuatro personas así que hubo cierto equilibrio y solo fueron de pie dos o tres personas al mismo tiempo.
Llegamos a Koudougou pasadas las 10h. Albert vino a buscarme con su amigo Marc, un tío genial, además de productor de cine que está de visita de los proyectos de Albert con la idea de hacer una película en Koudougou. Pasamos por una tienda de bebidas y compramos tres botellas para llevar a cada una de las casas donde nos habían invitado y nos fuimos a casa de Arouna, una bellísima persona, que trabaja en la mielería de Désiré, gran amigo de Albert al que tengo la suerte de considero también mi amigo, y al que algunos recordaréis porque hablo de él en el blog en el mes de junio de este año.
Cuando llegamos ya habían sacrificado a tres corderos que estaban colgados de la cabeza del árbol del patio, limpios ya de piel y órganos. Se disponían a degollar al cuarto y les quedaban todavía 3 más por sacrificar. El acto es muy sencillo, colocan al animal en el suelo cogido de patas y con el pescuezo al borde de un agujero, el mismo todos los años que taparán con arena cuando acabe el día y volverán a abrir el año que viene para la fiesta, mirando a la Meca, y la persona con mayor peso familiar, en este caso Arouna, con un machete (que te hace temblar solo verlo), hace un corte rápido y profundísimo y desangra al animal en el agujero mientras que invoca, por dentro, a Ala. Después cogen al animal y lo limpian de piel, órganos y patas (se las cortan para cocinarlas a parte) y como ya os he dicho, lo cuelgan del algún árbol de la casa. Toda esta actividad la llevan a cabo solo los hombres. En paralelo las mujeres llevan horas preparando la comida y bebida y la recepción de los invitados. El trabajo del hombre acabó ayer a eso de las 12h, cuando sacrificaron al último animal. La mujer, cuando yo me fui a eso de las 6 de la tarde continuaba trabajando. De todos modos, ahora mientras que lo escribo me doy cuenta de que no dista mucho del reto del mundo! A poco de llegar y de conseguir quitarme la etiqueta de invitada de honor, empecé a mezclarme con las mujeres. Me acerqué a una de ellas que sentada en un mini taburete cortaba condimentos y después de varias expresiones de horror y desaprobación total al hecho de echarles una mano, conseguí hacerme con un cuchillo y sentarme con ella a trocear la carne de la cabra. No podéis imaginar lo bien que me sentí cuando otra de las mujeres que estaba al lado y que acababa de dar de mamar a su hijita de 7 meses me preguntó si podía ponérmela a la espalda que tenía que ir a hacer no sé qué y que enseguida volvía. Mi cara de asombro fue total, en todos los años que llevo aquí nunca me han confiado cuidar a un bebé así que le pregunté dos veces lo que me estaba diciendo para estar completamente segura antes de levantarme y doblarme para que me colocara a la pequeña Djeneba en mi espalda. La primera media hora no paraba de preguntar si la niña estaba cómoda. Me daba la sensación de que el paño con el que les atan que les rodea las piernas dejando sus piececitos al aire, al estar tan prieto, podía estar cortándole la sangre de las piernas pero la enana durmió plácidamente durante las más de 2 horas que estuvo a mis espaldas. Yo disfruté un montón de cada minuto pero, dejando de lado la parte romántica de lo maravilloso que es llevar a tu bebe a la espalda por la cercanía con él que significa, el calor personal aumenta considerablemente, por no nombrar las consecuencias para la espalda de la carga del bebé y para el pecho la presión del nudo del paño durante horas.
Es hora ya de ir a visitar al segundo amigo, Abdoulay, amigo de Albert de la Asociación Laafi de Albert, es el responsable de la construcción de todo el proyecto. Llegamos a su casa en donde nos recibe con su mujer y sus tres hijos. Nos sirven comida y bebida de nuevo y tengo que reconocer que el cordero de la mujer de Abdoulay está taaaaaaaaaaaaaaaaan bueno que entra sin muchos problemas! La visita es corta porque todavía tenemos que ir a casa de Faye, otra gran persona y amigo, que es el encargado de la biblioteca del centro cultural de Laafi. Allí se repite la acción, sentados esta vez en la calle en unos grandes sillones, comodísimos y con una temperatura que a esa hora ya empieza a dejarte respirar, porque el día resultó muy caluroso. En medio de un ambiente relajadísimo y tranquilo apareció Désiré, tan activo como siempre. Cuando ya estaba a punto de irme para la estación de bus Désiré me dijo que él tenía que ir a Ouagadougou al día siguiente por la mañana y como tenía cama en casa de Albert, pude continuar la fiesta un par de horitas más y acabé bailando en el patio de nuevo de casa de Arouna con todos los niños y niñas de la familia, muertos de la risa!
El día de ayer resultó ser un día maravilloso como experiencia personal y como muestra de convivencia de religiones.
Esta mañana a las 6 en pie para venir a Ouaga. Viaje tranquilísimo de una hora y media (lo normal para los poco más de 90km que hay de pista asfaltada entre Ouaga y Koudougou), en un 4×4 con aire acondicionado todo terreno (una bestia parda de Nissan) y música buenísima africana. En 24h dos realidades tan distintas!
Ayer además de la experiencia personal maravillosa, también frutos para la FAR pues fortalecí las relaciones con instituciones como es Désiré de las mieles, un gran empresario del país, y con el Alcalde de Koudougou a quien saludé por teléfono. Además, hoy hemos tenido noticias del médico de Kanazoe, la niña hermafrodita, y el viernes iremos Sylvie y yo con ella al hospital a primera hora. He hablado con Fulgence y también el viernes nos espera a última hora de la mañana. He tenido la primera reunión con Rihanata para ver cómo va el solo turno de 240 niños por la mañana y también he estado con Drissa y los 15 niños de la calle recién reclutados para este año.
Mañana a las 8 de la mañana voy al concesionario de motos a comprar la nueva moto!
Ah, el grillo ha desaparecido motu propio! Y el cordero pasó a mejor vida así que esta noche tendré dos compañeros menos de alcoba!
Besiños grandes