Comparto con vosotros el primero de 3 relatos que la web “mujer.es” nos ha pedido. ¡Espero que os guste! 

“Rimkieta podría ser una nueva fragancia, el nombre de un resort de lujo en las Maldivas o la nueva línea de bolsos de diseño de algún famoso. 

Pero no, Rimkieta es un barriosde unos 40 km2 y donde viven aproximadamente 65.000 personas, más pobres de Ouagadougou, capital de Burkina Faso, país del África subsahariana que ocupa siempre un puesto “privilegiado” en la cola de los países más pobres del mundo. 

¡Y allí tengo la suerte y cuando digo suerte lo digo en el más preciso significado de la palabra, de vivir yo! No en el barrio propiamente dicho, pero sí a unos 15 kilómetros. Me levanto por las mañanas prontito y cojo la moto para dirigirme a la maternelle “Valencia” de la Fundación Amigos de Rimkieta, FAR (rimkieta.artnou.com) de la que soy la gerente. 

Al cruzar el puente que marca la entrada en el barrio, cojo la gran “calle” principal, una pista de tierra seca y árida sin apenas vegetación y sin asfaltar, como lo están la gran mayoría de las calles y carreteras del país. 

A ambos lados de la pista de tierra por la que marcho con la moto esquivando baches, arena resbaladiza y que en época de lluvias se convierte en intransitable por las constantes inundaciones, observo cada mañana la primera “línea de mar” de las viviendas hechas de adobe, sin servicios higiénicos básicos, sin red de alcantarillado que garantice unas medidas mínimas de evacuación y sanidad en las que viven los habitantes del barrio y sin acceso a la electricidad por su elevado coste. 

La vida tiene lugar en la calle y allí puedo ver a mujeres que cocinan; otras que desde primera hora “dirigen sus negocios” que pueden ser de venta de cacahuetes, leña, comida casera, condimentos, verduras, ropa de bebé, etc.; otras se encuentran tras una máquina de tejer; y otras, cargando con bidones de agua que caminan en busca de un pozo para esperar su turno bajo un sol abrasador y conseguir la ración diaria de la familia de agua potable para beber, cocinar y asearse. 

Y niños, todas las mañanas puedo ver a muchos niños por las calles, sin nada que hacer, jugando con cualquier cosa porque allí todo les entretiene! 

El acceso a la educación, una necesidad básica para cualquier ser humano, es privilegio de muy pocos en todo el país. Solo un 2 % de los niños en edad preescolar, de 3 a 5 años, está escolarizado y el índice de alfabetización en adultos es del 29%. El total de plazas para niños en edad de parvulario que cubren los centros de educación infantil privados, y por lo tanto accesibles a muy pocos, de Rimkieta es de unas 350 para unos 5.000 niños que la Fundación estima que hay en el barrio en esa edad. 

Ante este problema, la FAR, que lleva desde 2004 facilitando el acceso a la educación, al agua y al desarrollo de las mujeres y del barrio mediante diferentes proyectos de cooperación al desarrollo, inauguró en 2008 la maternelle “Valencia”, un centro preescolar que hoy en día acoge a 300 niños de 3 a 5 años en tres cursos, P3, P4 y P5. Les proporcionamos un programa de enseñanza básica en francés, nutrición a través de un desayuno completo (leche con cacao, cereales, arroz, huevo, fruta, pan), control de crecimiento, suplementación vitamínica, minerales y antiparásitos y asistencia sanitaria. Y además, impartimos cursos formación básica en francés y principios básicos de nutrición, higiene y sanidad para las madres. 

Y os escribo hoy desde Rimkieta, con el dulce ruido de fondo de los niños de 4 años de la “moyenne section” que recitan una poesía sobre los colores, para compartir este momento con vosotros y animaros a haceros cómplices de todo esto, de una manera tan fácil como lo es entrar a formar parte de los numerosos Amigos de Rimkieta sin los cuales todo esto no sería posible! Es sencillo, apadrina a uno de los niños de la maternelle, en la seguridad de que todo euro donado se destina íntegramente a los proyectos en marcha en Burkina!”