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Pasar de un camino de pinchos a uno de piedras
Si cierro los ojos veo perfectamente las caras, con esa expresión entre desafiante y asustadiza, de Salfo, Wahab, Tiguiani, Aziz, Yacouba, Rasmané y Harouna, los primeros niños del proyecto de “Formación y reinserción de niños de la calle” que han pasado a aprendices en el taller de formación… Hoy les miro y veo unos hombrecitos con actitud y ganas de comerse el mundo!

Los 7 niños de la primera promoción de fin de formación en talleres
Y es que en Rimkieta ¡estamos de celebración! En un sencillo acto muy emotivo, hemos hecho entrega de los diplomas de fin de formación a los 7 primeros niños de los talleres que han pasado a “aprendiz”: 2 sastres, 2 mecánicos de coche y 3 soldadores, listos para emprender el camino laborar que les permitirá mejorar sus condiciones de vida y la de sus familias.
Condiciones de vida de cada uno de ellos muy duras que les llevó a la calle de niños y en donde tuvieron la suerte de cruzarse con el gran Drissa, responsable del proyecto, momento en el que la ruleta de sus vidas dio un giro de 180º.
El camino no ha sido nada fácil, prueba de ello es que alguno de sus compañeros se ha quedado por el camino, que añade más valor si cabe al hecho de que ellos hayan llegado. No entraré en los detalles, pero os puedo asegurar que para la mayoría de ellos no era nada evidente que pudieran llegar hasta aquí… Y sin embargo, allí estaban los 7 en la ceremonia recibiendo sus diplomas.

Drissa durante su discurso
Pero no han llegado aquí por si solos… Desde luego mérito, mucho mérito propio, no les ha faltado. El medio en el que se movían de niños, además de peligroso, es muy tentador y se encontraban en situación de gran vulnerabilidad. Pero como digo, no estaban solos y durante todos estos años han contado con Drissa, Jacques, Mady y Toé y con los patronos de los talleres, sin los cuales muy, pero que muy difícilmente, lo habrían logrado. Todos ellos han sido mucho más que formadores y patronos de taller para los niños. Han sido sus “grandes frères” que les cogieron en brazos cuando marchaban por un camino de pinchos y les han soltado cuando el camino es ya “sólo” de piedras. Porque aquí, lo que se dice camino de arena o de hierba no existe…

Los 7 niños con el equipo de responsables del proyecto (de izquierda
a derecha): Toe, Drissa, Jacques y Mady
Hay un enorme trabajo detrás de esta primera ceremonia de entrega de diplomas. Yo siempre digo que de todos los proyectos de la FAR éste es sin lugar a dudas el que comporta el mayor reto para todos nosotros. Hay un seguimiento diario, sí, diario, de cada uno de los niños y se dan situaciones que no son nada fáciles de gestionar: faltas graves de comportamiento; robos; desapariciones sin dejar rastro durante varios días…
Así que gracias, muchas, muchas, muchas gracias a “los Drissa’s”, a los patronos de los talleres y por supuesto a todos los que desde ese otro mundo donde sí existen caminos de arena y hierba, habéis hecho posible que estos 7 primeros niños hayan llegado hasta aquí. Seguimos contando con todos vosotros porque son muchos los niños que todavía andan por el camino de pinchos…