Las obras del Molino y del Cyber siguen avanzando a buen rítmo y esperamos poder hacer la inauguración de ambos a finales de julio.
Las paredes están terminadas, el encofrado superior ya está hecho y están ahora terminando los interiores (recubierta de paredes, pavimentado del suelo, etc.)
Me encanta la originalísima idea de hacer una solera flotante para aislar acústicamente y amortiguar la vibración de los molinos con ruedas de neumáticos de camión cortadas para colocar bajo el pavimento de hormigón.
Y por si fuera poco con el caucho de las ruedas, lo vamos a complementar con la paja que vamos a reciclar del techado del patio de la maternelle que este año tenemos que cambiar.
Os informo también de que la plantación de los 500 nuevos árboles acaba de finalizar, después de 15 días intensivos, cavando y plantando cuando la lluvia nos ha dado un respiro. Como anécdota, y para muestras de lo que os comentaba en el post del pasado 27 de junio, comentaros que iba en la moto de camino a la maternelle el miércoles pasado y me paró un anciano que se presentó como vecino. Había visto que estábamos plantado algunos árboles nuevos en los alrededores pero que no habíamos llegado hasta su parcela así que él mismo había pedido a sus hijos que cavaran los agujeros para que, si era posible, plantáramos 4 árboles en la calle que da a la entrada de su casa y que él se iba a encargar de regarlos y de su mantenimiento. Hablé con Paul, el encargado de la plantación de árboles, y como todavía teníamos árboles por plantar, accedimos a su petición.

Para terminar, comentaros que con relación al pozo “Jeanología” en Zongo, durante esta semana han hecho lo que se llama el “brocal” del pozo (la caseta de cemento que veis en la foto) y el acondicionamiento de la canalización de recogida de agua. Son trabajos previos a la instalación de la bomba, que tendrá lugar la semana que viene.
Os escribo desde la maternelle, no suelo quedarme hasta tan tarde, no me gusta volver en la moto cuando el sol ha caído (y aquí lo hace a las 6 de la tarde) por el estado del camino y la falta de luz, no solo de alumbrado de la “vía” si no, sobre todo, del 90% de los vehículos (bicis, motos, coches, camiones, etc.) con los que me voy a cruzar. Pero también tiene su encanto pues a ambos lados del camino están ya preparadas las mujeres a la luz de sus candiles vendiendo frutas, arroz, ensaladas, cacahuetes y cualquier otro tipo de comercio que esta noche les pueda reportar un ingreso para dar de cenar a sus niños.
Besiños grandes y hasta otro rato