En Burkina, todo niño tiene “derecho” a más de una mamá. Traducción de esta costumbre/tradición: las abuelas, tías, vecinas y amigas íntimas de la madre, todas ellas, son “des petites mamans” para el niño y ejercen de ella siempre que sea necesario, para lo bueno y para lo malo.
La semana pasada falleció una de las “petites mamans” de un amigo. Estábamos cenando cuando le llamaron para comunicárselo. Mi amigo hablaba en more con su interlocutor y no entendía de qué iba la conversación pero el idioma internacional de los gestos me decía que algo grave ocurría.
Efectivamente, acababa de fallecer una de sus “petites mamans” (la vecina, puerta con puerta, de casa de su familia, donde él había jugado, comido y dormido la mitad de su infancia). De la noche a la mañana, una mujer anciana aquí (58 años) pero joven en esa otra parte del mundo, había caído redonda al levantarse por la mañana y ya no se había podido levantar. Pero la tragedia no acaba ahí. En los cementerios de Burkina no hay servicios funerarios por lo que aquí cada uno se cava su tumba donde aprecia que no hay otra ya cavada… La tradición y la costumbre dictan que deben de ser los “jóvenes del barrio” los que la caven. Y la “petite maman”, era una persona, mi amigo que se considera su propio ”hijo adoptivo” así me lo decía sin rubor, muy querida por muchos pero muy temida también por otros tantos, sobre todo por los jóvenes del barrio a los que llevaba a raja tabla y no dejaba pasar ni una…
Y con éstas, los jóvenes del barrio se niegan a cavar la tumba de la “anciana” (cariñosamente hablando). Para “resarcir” tras su muerte lo que la “anciana” ha hecho en vida, los familiares directos, entre los que se contaba mi amigo, han tenido que ir casa por casa de los jóvenes a pedir perdón por sus actos, con pollos y cervezas que siempre ayuda, hasta conseguir la clemencia para que aceptaran cavar la tumba…
Dos días más tarde, después de las negociaciones con los jóvenes del barrio, la “anciana” descansa en paz en el cementerio.
Pues algunas deben de «descansar» sin que nadie les haya enterrado… qué pena!!!