“Y a ti, ¿qué te hace feliz?”. Esta es la pregunta de la charla personalizada del mes de marzo que hemos tenido con cada una de las 20 niñas de la cuarta promoción del proyecto de “Formación de niñas sin escolarizar”. ¿Cuáles crees que han sido sus respuestas?
“Seré feliz si algún día me compran una bicicleta” (Aminata, 10 años)
“Soy feliz si me cosen un vestido de flores” (Marie, 9 años)
“Me hacen feliz los regalos envueltos en papel bonito” (Alimata, 8 años)

Niñas de la 4ª promoción. ¡Qué fácil es hacerlas felices!
Estas tres respuestas de Aminata, Marie y Alimata podrían ser las mismas que las de “Dolores, Antonia y Pepita”. Suenan dentro del marco de referencias más o menos normal y acorde con esas edades.
Pero hemos encontrado algunas respuestas mucho más acordes a la realidad cotidiana de los niños y niñas de Rimkieta, realidad muy distante de la occidental:
“Estoy contenta cuando puedo comer 3 veces al día” (Collete, 8 años y Larissa, 11 años)
“Lo que me hace feliz es poder comer ensalada alguna vez” (Bintou, 8 años)
“Cuando me dejan una muñeca para jugar un rato soy feliz” (Saibata, 8 años)
“Lo que me hace feliz es poder ser escolarizada y tener el material escolar para estudiar” (Julienne, 10 años)
“Ser la primera en clase y que me regalan una libreta para hacer los deberes me hace feliz” (Latifatou, 9 años)
La mayoría de estas respuestas están en otro plano. Están en el plano de necesidades tan elementales que no se nos ocurre que sean respuestas esperables en nuestra sociedad.

«El hambre hace que esté triste…»
Y no menos sorprendentes han sido las respuestas a la pregunta: “¿Y qué te pone triste?”:
“El hambre hace que esté triste” (Marie, 9 años)
“Cuando mi abuela no me puede comprar el desayuno estoy triste” (Bintou, 8 años)
“Cuando pienso que mi abuelo está muerto y mi madre no está conmigo estoy triste” (Latifatou, 9 años)
“Estoy triste cuando muere alguien de mi familia” (Colette, 8 años)
“Estoy triste cuando saco malas notas” (Asseta, 9 años; Fatoumata, 8 años; Adeline, 9 años y Julienne, 10 años)
“Estoy triste cuando estoy enferma” (Sabita, 8 años)
“Me pongo triste cuando mi abuela está enferma” (Nemata, 10 años)
“Me pongo triste cundo me pegan en casa” (10 de las 20 niñas han respondido esto mismo)
Para estas respuestas no tenemos comentario… Para ninguna de ellas. Quienes habéis leído el post de febrero “Pegar para educar” no estaréis sorprendidos de que 10 de las 20 respuestas tengan que ver con el hecho de que les pegan en casa… 🙁

Obedecer y hacer las tareas del hogar para remediar la tristeza..
Pero… ¡a grandes males, grandes remedios! y cada una de ellas tiene sus truquitos para evitar estar tristes y a la pregunta “¿Qué haces para remediar la tristeza?”, la mayoría de ellas ha contestado: “Trabajar bien en el colegio, obedecer en casa y hacer las tareas del hogar que me piden para que no se enfaden conmigo y así no me peguen”.
Mediante las charlas individuales con las niñas, además de preguntarles su parecer de las cosas y darles la oportunidad de expresarse y de opinar, cosa que nunca nadie ha hecho, queremos conocerlas un poco más y aprovechar sus respuestas para tratar de transformar, poco a poco, sin prisa y respetando siempre la cultura y la tradición de esta sociedad, las condiciones de vida de los niños y niñas de Rimkieta.
Y aquí estamos, ya sabéis, para “perseverar más que abarcar”, sin fecha de caducidad y con energías renovadas a diario, gracias a ayudas como la de la Fundación Mujeres por África que subvenciona desde 2013 este proyecto de niñas. Lo que puedes ver a continuación en el link adunto no es una puesta en escena… Las niñas son así de alegres a pesar de su tragedia… A pensar…
Link: La 4ª promoción de Niñas sin Escolarizar dicen «¡Gracias Mujeres por África!«