Hace unos días, los “étalons”, el equipo nacional de fútbol de Burkina, se jugaba ante Argelia su pase a la siguiente fase del mundial de Brasil 2014. Por ello las autoridades decretaron jornada laboral continua para que la gente pudiera ir a ver el partido, en algún bar o casa de un vecino, que aquí las teles no van sobradas. Ouaga era una fiesta impresionante unas horas antes del evento.
Pero Burkina perdió 1-0 y el país se sumió en el más absoluto de los silencios durante horas, cosa totalmente inusual porque siempre, en algún rincón, en algún lugar, hay algún sonido, de música, de niños jugando, y por supuesto de coches y motos. Hasta los burros y los gallos que a cualquier hora del día pueden sorprenderte con uno de sus rebuznos y cacareos, se sumaron al mutismo.
Al día siguiente todo volvió a la normalidad hasta que a eso de las 15h Ouaga explotó en una gran locura colectiva de gritos, vuvuzelas, pitidos y cláxones de motos y coches que invadieron las calles.  A mí me pilló todo en casa sin entender nada, y se me ocurrió encender la televisión para ver si informaban al respecto. Ahí estaba, un comunicado del Ministro de Deportes y Ocio que invitaba a la población a calmarse y a no dejarse llevar por un rumor que decía que la FIFA había anulado el partido y que daba la victoria a los “étalons” porque se trataba solo de eso, de un rumor. Unas horas más tarde, la normalidad volvió a tomar las calles.
 
¡Este país tiene estas cosas! Como por ejemplo, ir por una carretera de mala muerte llena de baches, detrás de una furgoneta cuyas puertas se van abriendo y cerrando con cada bache y que en uno de éstos, cuando la parte trasera de la furgoneta está literalmente en el aire durante unas décimas de segundo a causa de un gran socavón, se abran ambas puertas de par en par y salga disparada una señora vaca y aterrice a unos metros de mi coche.
Cuando creo que ya lo he visto todo en Burkina, un nuevo evento me sorprende y arranca de mi una sonrisa, un sentimiento de incredulidad total o de desazón Este país te roba la energía a diario, pero te la devuelve por duplicado, esta es la magia de Burkina. Y es esta magia la que hace que estar aquí sea un privilegio del que doy gracias a Dios cada día!