Asseta había terminado P5 en la maternelle “Valencia” este año y debía empezar primero de primaria en una escuela ahora en octubre. Una “malaria fría”, es decir, una malaria sin fiebre, se la ha llevado hace un par de días.
Asseta se iba de viaje al pueblo paterno para asistir a los funerales de su abuela. Antes de salir le dijo a su madre que le dolía la cabeza y la madre le dio un paracetamol. Al llegar al pueblo, tras cuatro horas de viaje en autocar por unas carreteras que a estas alturas de la época de lluvias están destrozadas, se fue a dormir y ya no despertó. Este tipo de malaria no da fiebre, “solo” dolor de cabeza y diarrea; de ahí lo de llamarla “fría”, y por eso es más difícil que los padres la identifiquen y entiendan su gravedad.
En 2012, aproximadamente 8.000 personas murieron en Burkina a causa de la malaria, unas 22 personas al día, una casi cada hora… Por supuesto éstas son cifras “a palmos”, como muchas cosas aquí en Burkina. Estoy segura de que fueron más.
Y esto nos empuja a seguir desde la FAR aportando nuestro granito de arena con el proyecto de sensibilización de la necesidad y los beneficios del uso de la mosquitera para prevenir la malaria, acercando las mismas a la gente con menos recursos. Tenemos que seguir, no lo podemos dejar.
Al ir a presentar el pésame a la familia, que por tradición debe de ser a primera hora de la mañana y cualquier día menos el miércoles y el sábado, he vuelto a comprobar que aunque leí en algún sitio que más de un 80% de las mujeres africanas sufre la muerte de algún hijo en su vida, el dolor, la rabia, la tristeza y la desazón son las mismas aquí en África que en cualquier lugar del mundo.
No es la primera vez que voy a presentar el pésame a una familia por la pérdida de un hijo. Van muchas ya. El sentimiento de impotencia me recuerda lo frágil que es aquí todo.
Encomendémosles. “Unión de prière” por Asseta y su familia. Y pidamos a Asseta que proteja esta empresa social de Amigos de Rimkieta.