Buenas noches!

Después de 5 días maravillosos en compañía de Tere madre, Kike, Tere hija, Jose, Carmen, Rochi, Pepa, Tere pequeña y María, vuelvo a estar con todos vosotros.

Han sido 5 días intensos de visita de los proyectos en marcha de la Fundación en Rimkieta pero también ha dado tiempo para realizar una visita turística a Tiebele, a unos 150 km de Ouaga al sur, en la frontera con Ghana y hacer dos paradas en el camino, la primera a la ida en un pueblecito de una treintena de casas de adobe donde somos recibidos por el hermano del jefe tradicional que nos enseña su corte y otra a la vuelta en un mercado local donde a cada paso que avanzamos aumenta nuestra compañía lo que hace que volvamos en menos de lo previsto al coche para seguir el camino.

Como dice el hermano Salvador, director del colegio de La Salle de Badenya, aquí en Ouaga, que valientes todos ellos con su visita, con la que está cayendo de calor y con lo bien que estarían de fallas por Valencia!

Gracias desde aquí de corazón por la inyección de apoyo que significa para mí este tipo de visitas!

Decía que yo he vuelto a mi rutina diaria pero no así el curso escolar. Según un comunicado del ministerio de educación, las vacaciones de Pascua previstas del 26 de marzo al 8 de abril han sido adelantadas del 14 de marzo al 26. Así, sin más, para que el Gobierno tenga algo más de tiempo para ver como soluciona la crisis por la muerte de los estudiantes. Vamos a ver cómo acaba todo esto.

Para entender lo que está pasando, me tomo la licencia de resumir lo que el Hermano Salvador nos cuenta en un mail: por un lado el Gobierno pide tiempo para que la justicia encuentre responsabilidades; por otro lado los estudiantes dicen que la justicia es muy lenta y no creen en ella; por otro lado la oposición más extremista aprovecha para pedir un cambio inmediato de régimen y para empujar a los estudiantes a que se subleven y lo destrocen todo; y por último los sindicatos aprovechan para hacer una llamada a los comerciantes y que se manifiesten por la subida de los precios, por el racionamiento de agua y corriente de electricidad (tengo todos los días cortes de ambos) y porque no hay trabajo. Y la sociedad civil que pide paciencia y concordia!

Pero el día a día de las gentes de Burkina sigue su curso con sus sonrisas, su paciencia, su “ça va aller” y su “pas de problema” pero a la vez, como no, con los avatares del día a día.

Tatiana, a la que los seguidores más fieles del blog recordaréis (ver anotación del mes de diciembre), y que cada domingo viene a las 6 de la mañana a limpiar la ropa, faltó por primera vez a su cita matinal este domingo pasado. Ayer lunes me dejó un mensaje en la moto escrito con tiza en el sillín (me encanta los recursos cuando no se tiene nada!!) que por favor pasara a verle por la tintorería. Se disculpó por no haber venido el domingo pero es que la bicicleta que utiliza para venir pedaleando durante más de una hora y media cada mañana con el pequeño, que ya no es tan pequeño para llevarlo cargando a la espalda, Salomon, era de su hermana y ha tenido que devolvérsela por lo que lleva una semana viniendo a pie y el domingo no se encontraba bien para caminar hasta aquí. El primer impulso de darle el dinero para que se comprara una bici con sidecar para el pequeñajo pude contenerlo y suplirlo por un impulso menos “dañino” de proponerle ayudarla comprándole una bici en adelanto de unos cuantos domingos de limpieza de ropa. Todavía siento el cariñosísimo abrazo efusivo que me dio a modo de asentimiento del acuerdo! Hoy ha venido a traerme el presupuesto de la bici, 37.000CFA (56€), imposible de ahorrar con su sueldo que creo recordar es de menos de 30€ al mes y un niño que alimentar…

Pero como os he dicho, la vida continúa, aquí y desgraciadamente y de qué manera en Libia, de donde van llegando centenares de repatriados burkinabeses a los que van acogiendo, como hicieran en su día con los cientos de miles de siniestrados por las terribles inundaciones de septiembre de 2009, en un campo de refugiados al lado de casa, en tiendas de campañas militares, bajo un sol abrasador y a donde llegan con una mano delante y otra detrás, tal y como se fueron en su día…

Besiños grandes y hasta otro rato