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Que la tierra te sea ligera, querida Mouniratou

May 9, 2025 | 16 Comentarios

Rimkieta está de luto. Mouniratou, una de las niñas del proyecto de Formación de Niñas sin Escolarizar de 10 años, ha fallecido por causa de lo que aquí llaman court maladie (enfermedad rápida), probablemente una malaria cerebral, la forma más grave de infección por el Plasmodium falciparum. Descansa en paz, querida Mouniratou, y que la tierra te sea ligera.

Escribo estas líneas con el corazón encogido, una vez más, por la pérdida de una de las niñas de la FAR. Con su partida, ya son 21 beneficiarios directos los fallecidos, niños y niñas de los que el 90% ha sido a causa de la malaria o del dengue, muchas veces sin diagnóstico confirmado, pero sí con síntomas claros y conocidos.

Que la muerte de un niño sea algo tan frecuente en el Sahel no consuela lo más mínimo ni a familiares y amigos, ni a quienes vivimos de cerca estas tragedias, convencidos de que serían, en su mayoría, evitables si muchos de los Estados de Occidente tuvieran un poquito más de altura de miras.

En estos días las temperaturas rondan los 36 ºC, con una sensación térmica que, debida a la humedad, supera los 42 ºC. Este calor sofocante debería anunciar la inminente llegada de la temporada de lluvias. Sin embargo, cada año se retrasa un poco más. Y con las lluvias, vuelven también al primer plano de la preocupación nacional la malaria y el dengue.

La malaria, conocido aquí como le palu, es la principal causa de mortalidad, especialmente durante la estación lluviosa. Las cifras más recientes son alarmantes. Seún la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 en Burkina Faso hubo más de 8 millones de casos, en un país de 22 millones de habitantes, con más de 16.000 muertes registradas y de ellas, más de un 85% de niños menores de 14 años. Y estas cifras, de por sí devastadoras, probablemente se quedan cortas especialmente en las zonas rurales, ya que muchos casos no llegan a registrarse debido a la falta de acceso a los centros de salud o a los sistemas de notificación oficiales.

Según la OMS, más de 16.000 fallecidos imputables a la malaria en 2023. Photo: TargetMalaria

El dengue, prácticamente desconocido por estos pagos hasta hace poco, se hizo tristemente famoso en 2023, cuando vivimos en Burkina la mayor epidemia registrada en África, con más de 150.000 casos oficiales y unas estimaciones que superan los 2 millones de infecciones no diagnosticadas. El dengue comparte la mayoría de síntomas con la malaria, lo que complica aún más su diagnóstico, sobre todo porque al ser una enfermedad relativamente nueva en Burkina, a menudo se confunden.

Ambas enfermedades tienen un enemigo común: la picadura de “mosquita”. En el caso de la malaria, se trata del parásito Plasmodium transmitido por la mosquita Anopheles. En el caso del dengue, es un virus, transmitido por la Aedes. Ambas “mosquitas” necesitan las proteínas de la sangre para alimentar a sus crías.

La Anopheles pica, principalmente, a primera hora de la mañana y al final de la tarde, mientras que la Aedes lo hace desde el anochecer hasta el amanecer. Este dato, aunque pudiera parecer poco relevante, es en realidad importantísimo, ya que el hecho de que la Aedes pique de noche aumenta la dificultad para protegerse, porque las personas suelen estar más expuestas durante las horas de sueño. Y en contextos como el de Rimkieta, las casas no suelen contar con cristales en las ventanas, por lo que la mayoría de las personas duerme a la intemperie o en espacios sin protección, lo que las deja completamente expuestas a la picadura del mosquito, y el riesgo es aún mayor.

Por eso es tan importante la labor constante, aunque poco conocida, que llevamos a cabo en la FAR. Un trabajo de sensibilización, educación, información y acompañamiento dirigido a todos los beneficiarios de nuestros proyectos y sus familias, sobre los riesgos, para que adopten medidas de protección frente a la malaria y el dengue.

Los monográficos y talleres informativos que impartimos de forma cercana, están diseñados y adaptados, tanto para las niñas y los niños, como para sus familias, y son herramientas fundamentales, porque, en enclaves como Rimkieta, la prevención lo es todo.

Sensibilización prevención malaria y dengue. Photo: lefaso.net

Insistimos en gestos básicos, pero claves, como es el uso correcto de mosquiteras impregnadas, que el Gobierno distribuye cada año, o la importancia de acudir al centro de salud ante los primeros síntomas. También recordamos la permanente necesidad de eliminar los “criaderos” de mosquitos (cualquier forma de depósito de agua estancada) que, inconscientemente tenemos en nuestros patios de las casas o en las calles, producto de la acumulación de basura, de la falta de higiene generalizada, y de condiciones inadecuadas de saneamiento. Se trata de botellas, latas, bidones, restos de cubos y barreños tirados al aire libre, o de neumáticos viejos acumulados, tanto en los patios como en las calles. No os imagináis cuantos hay, y lo mucho que les gusta a las mosquitas.

Soy consciente de que es probable que nada de todo lo anterior habría evitado el dolor de lamentar que Mouniratou no esté aquí hoy. Pero no hay duda de que debemos seguir con esta labor silenciosa de sensibilización en la prevención, porque la educación y la concienciación han de marcar la diferencia.

Y una vez más gracias de corazón a todos los que nos acompañáis en esta labor. Sin vuestra generosidad y cariño, nada de ello sería posible.