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¡Vidas al filo de los proyectos!

Jun 30, 2025 | 17 Comentarios

Sophie, beneficiaria del proyecto “Bicicletas para Rimkieta” de la FAR, desapareció, de la noche a la mañana, sin dejar rastro alguno, en abril de 2024. Ahora, inesperadamente, más de un año después, ha vuelto a dar señales de vida.

Sophie, de 32 años, era la segunda esposa de una familia musulmana polígama. Tenía un hijo propio, fruto de una relación anterior, y convivía con su segundo marido y con la primera esposa de éste, madre de dos niños. Se acercó a la FAR solicitando una bicicleta: trabajaba como peluquera ambulante y la bici le facilitaría ampliar su zona de actividad, facilitando los desplazamientos, con menor esfuerzo físico. Además, en el ámbito familiar, era la encargada de caminar a diario para buscar el agua, tarea que también se vería aliviada gracias a la bici.

Su situación personal y familiar, así como los motivos de la solicitud, evaluados mediante nuestra encuesta de selección, resultaron concluyentemente favorables, y una mañana de enero de 2024 Sophie salió feliz de la FAR con su bicicleta.

Beneficiaria de una bici saliendo de la FAR

Durante los primeros meses, cumplió puntualmente con los pagos. Pero en abril, dejó de abonar su parte. Como marca el protocolo, al detectarse el primer retraso iniciamos la reclamación. Primero, directamente con ella por teléfono, sin éxito, ya que su línea aparecía como “no operativa”. Luego recurrimos a los avalistas “morales” (que no económicos, ya que responden al impago con el compromiso de alentar a la beneficiaria a que pague, pero no pagando por ella). Ellos tampoco tenían noticias suyas. Finalmente, nos desplazamos a su domicilio donde, la “co-esposa”, nos informó de que, una noche, Sophie se marchó con lo poco que tenía, llevándose la bicicleta, y desapareció. Desde entonces, nadie sabía dónde estaba.

Tras varios meses de búsqueda infructuosa, nos vimos obligados a condonar el impago y considerar la bicicleta también como desaparecida.

El proyecto “Bicicletas para Rimkieta” de la FAR tiene como objetivo facilitar el acceso a una bicicleta de calidad a mujeres de Rimkieta, mejorando su bienestar y nivel de vida, y dinamizando el barrio. Desde su inicio en 2013, hemos entregado más de 7.000 bicicletas, y tenemos lista de espera constante de más de 500 mujeres. En un lugar con condiciones climatológicas extremas y sin transporte público, la bicicleta es una herramienta indispensable, tanto para desplazamientos de niños (para ir al colegio), como para que las mujeres accedan al mercado laboral. La bicicleta permite llegar más lejos, más rápido y con menor esfuerzo, y contribuye de forma sostenible al desarrollo del barrio.

La FAR sigue una política de no “regalar” bienes ni servicios, sino de “facilitarlos” a precio social, bajo una filosofía que promueve la responsabilidad personal y el valor del esfuerzo. Por ello, el proyecto de las bicis se concibió como una subvención por parte de la FAR del 40% del coste de la bici, mientras que el 60% restante es asumido por la beneficiaria, con la posibilidad de pagarlo durante el plazo de un año.

Tres beneficiarias de bicis FAR

Durante ese primer año, la FAR también asume el 50% del gasto de mantenimiento, fomentando la reparación “inmediata” de la bicicleta, evitando así su deterioro por acumulación de averías, hábito o costumbre allí frecuente debido a la falta de medios. Además, y debido al desconocimiento general de la población sobre las normas básicas de circulación, cada entrega de bici va acompañada de una sensibilización individualizada sobre seguridad vial, mediante fichas gráficas y de fácil comprensión, que explican tanto las normas de circulación como las principales señales de tráfico.

Para nuestra sorpresa, hace unos días se presentó en la FAR una mujer que dijo ser amiga de Sophie. Venía a saldar la deuda pendiente de la bicicleta. Nos explicó que Sophie había tenido que huir a Costa de Marfil, sin ni siquiera poder llevarse a su hijo, que tuvo que dejar al cuidado de la familia paterna porque así lo reclamaron.

En Costa de Marfil, Sophie ha comenzado una nueva vida. Ha retomado su trabajo como peluquera ambulante y según nos contó su amiga, guarda un profundo agradecimiento a la FAR por haberle dado la oportunidad de acceder a aquella bicicleta. De hecho, lo primero que hizo al lograr cierta estabilidad fue comenzar a ahorrar para poder devolver el dinero restante. Sophie sabe que, gracias a esas contribuciones, otras mujeres podrán beneficiarse del proyecto, y sentía la necesidad personal y moral de cumplir con ese compromiso.

Mujeres esperando para ser inscritas en la lista de espera

El caso de Sophie es sólo un ejemplo de las muchas historias personales complejas que esconden nuestros proyectos.

Cada bicicleta entregada, cada Fcfa (moneda local de Burkina cuyo valor es de 1 € = 655,957 Fcfa) reembolsada, cada mujer empoderada, es fruto del compromiso de acompañar y respetar cada proceso de forma individual, convencidos del poder transformador del ejemplo y del acompañamiento cercano. Y el gesto de Sophie, que cruzó fronteras y cerró una deuda, abriendo la puerta para que otra mujer se beneficie es un precioso ejemplo de ello.

¡Seguimos!